Noticias 48 – 8
Política Económica Internacional
El papel de la política comercial de Donald Trump dentro de su proyecto político
(por Ferran Moncho Gonzálbez – ferran.moncho@uv.es, Departamento de Economía Aplicada -Política Económica- Universitat de València)
1.Introducción
Quizás en el debate público resulte complejo encontrar una lógica política y unos objetivos claros a los aranceles. Sus posibles efectos negativos podrían suscitar confianza en el libre cambio como única vía de acceso al crecimiento económico. Sin embargo, los aranceles de Trump pueden presentar una lógica política que va más allá de suprimir el déficit comercial con las posibles ganancias derivadas, llegando incluso a ser esta su meta menos importante. Más bien se enfocarían a la conservación del poder del dólar como moneda de referencia y, a más largo plazo, a la reindustrialización del país. Con ello, resulta necesario analizar aquí el papel de la política comercial realizada por Trump en su contexto y su importancia en su programa político.
Con frecuencia sus medidas proteccionistas se han cuestionado generalmente junto a su ideología como un todo uniforme; sin una perspectiva más allá de asumir el libre comercio y la globalización como inevitables. A pesar de ello, tal y como afirma Sapir (2022:103 y 121), el proteccionismo es una tendencia que se ha revitalizado en las primeras dos décadas del siglo XXI y no solo ha caracterizado a las dos administraciones Trump. En concreto, ha estado muy presente en las administraciones anteriores, integrándose de nuevo en la práctica política habitual con el objetivo de salvaguardar la seguridad nacional. Los instrumentos más comúnmente utilizados han sido las Barreras No Arancelarias (BNA) en forma de regulaciones (Sapir, 2022:106). De ello encontramos ejemplos tanto bajo la administración Obama, como bajo la de Biden, que desde 2014 han desplegado sanciones y han intensificado la protección y regulación comercial con tres leyes fundamentales: Ley sobre prácticas corruptas en el extranjero (Foreing Corrupt Practices Act), Ley de cumplimiento tributario de cuentas extranjeras internacionales (Foreing Account Tax Compliance Act) y la Ley de Chips (Chips Act) más enfocada a la inversión tecnológica y digital. Otra vía de protección en la misma línea fueron las sanciones emprendidas junto a la Unión Europea dirigidas a Cuba, Rusia, China, Irán y Venezuela (Sapir, 2022:113 y 114). Con ello, la batería de aranceles de Trump se podría catalogar como una agudización y aceleración abrupta de esta tendencia que, aderezada con su estrategia y estilo de comunicación, ha desembocado en el Liberation Day.
2. La soberanía nacional como telón de fondo de las medidas arancelarias
Un ejemplo histórico para entender la inclinación proteccionista de Trump sería la semejanza que guarda con Thomas Robert Malthus (1766-1834), autor clásico del siglo XVIII. Aun siendo partidario de la no intervención del estado en la economía (liberalismo económico o laissez-faire), justificada en su principio de población (Malthus, 1798:95; Roncaglia y Sánchez Hormigo, 2011:81), Malthus defendía la protección de la producción nacional de trigo mediante la imposición de un arancel fijo a la importación de grano (Malthus, 1814:40).
En Trump se daría esta combinación aunque con matices reseñables, por lo que respecta a sus contextos históricos y a la implementación política de sus propuestas. Por una parte, su liberalismo económico orienta los recortes de gasto inspirados en una parte de la austeridad expansiva, aunque con reducciones impositivas al estilo del Consenso de Washington. Pero en ambos casos acoge como referencia a la administración Reagan (The Heritage Foundation, 2023: 535-542; Luzuriaga, 2020: 49). Este liberalismo económico se traduce en los recortes impositivos y del gasto sanitario (One Big Beautiful Bill Act) que se han impulsado desde su reelección este enero de 2025 (United State Congress, 2025; The Heritage Foundation, 2023: 884: Roncaglia, 2019: 287), aunque también estaban presentes en su anterior mandato. En cualquier caso, su proteccionismo resulta más generalista y acelerado que aquel propuesto por el economista del dieciocho.
Este trasfondo doble, liberal económico y proteccionista, ya figuraba en las más de novecientas páginas del plan Mandate for Leadership 2025: The Conservative Promise, que tenía como objetivo la reelección de Trump y la explicación de sus medidas. Con esta inspiración, los objetivos del proteccionismo trumpista son, en esencia, los mismos que los planeados por Ronald Reagan durante sus dos mandatos, a saber: reducir el déficit comercial, aumentar la competitividad y en última instancia la reindustrialización (Del Castillo, 1987:888). Sin embargo, las medidas desplegadas han sido más amplias que las de Reagan, y están más vinculadas al desarrollo de la política industrial. Se trataría de recuperar el sector de las manufacturas y generar efectos arrastre a través de la inversión en la industria de defensa y en alta tecnología (The Heritage Foundation, 2023:766). En contraste con el compromiso de Reagan con el libre comercio (Bouzas, 1982:159), la política comercial de Trump juega un papel más importante para la reindustrialización (The Heritage Foundation, 2023: 97 y 766). En este sentido, aunque el proteccionismo de Reagan se guiaba por los mismos objetivos que Trump (Bouzas, 1982:159), sus medidas fueron más selectivas y transitorias, instrumentadas a través de la protección a las TIC y sirviéndose de los acuerdos bilaterales y los derechos antidumping (Del Castillo, 1987:889 y 881; United State Congress, 1988).
En ambos casos, su telón de fondo es la conservación de la seguridad nacional como un ejercicio de recuperación de la soberanía nacional. En el caso del Mandate for leadership 2025 se parte de que con la globalización esta soberanía habría ido deteriorándose a la vez que la competitividad por el avance de los BRICS, y entre ellos China en particular (The Heritage Foundation, 2023:97). En este contexto, la política comercial de Trump es un ejemplo de cómo el accionar político está volviendo a basarse en el estado-nación como estructura política (Streek, 2020:21) en respuesta a las consecuencias de la “hiperglobalización” (Rodrik, 2011:201).
3. Proteccionismo y reindustrialización ante los problemas de la economía estadounidense
La política comercial estadounidense en las últimas décadas ha estado profundamente influida por el proceso de declive relativo del sector manufacturero nacional y del papel hegemónico del dólar en el sistema monetario internacional (Pallardó, 2025:22, Varoufakis, 2025). Este fenómeno forma parte de la dinámica iniciada en los años 80-90, más favorable al libre cambio, que derivó en la aplicación del Consenso de Washington, contribuyendo a la deslocalización y desindustrialización (Heras et al., 2019: 23; Palazuelos, 2010: 6-7).
Asimismo, a medida que la producción industrial de Estados Unidos ha perdido peso en la economía global, la demanda internacional de dólares como moneda de reserva ha crecido a un ritmo superior al de los ingresos reales de los norteamericanos. Adicionalmente, el proceso de globalización ha ido acompañado de crecientes desigualdades sociales en términos de polarización laboral y salarial (Rodrik, 2017: X, 19, 23); un factor que ha jugado a favor de Trump, tanto en términos de orientación del voto como de guía para sus políticas de reindustrialización (Rodrik, 2017:1 y 234). Pero, desde el individualismo metodológico y el liberalismo económico de Trump, la desigualdad se proyecta como problema que se resuelve a través de las ganancias que generará el crecimiento derivado de su política comercial e industrial. A esta situación se ha sumado la presencia de reservas en dólares en los balances de los bancos centrales extranjeros que, junto al declive del dólar como divisa internacional, mantienen el dólar apreciado (Arslanalp et al, 2024). Estos factores han ido debilitando la competitividad externa de los productos estadounidenses y han ampliado los desequilibrios dentro de la balanza de pagos, sobre todo, en aquello que se refiere a los bienes (Pallardó, 2025:22; Bureau of Economic Analysis, 2025).
Frente a este escenario, se tiene como objetivo recuperar la competitividad del dólar mediante su depreciación, con la esperanza de reducir el déficit comercial a través del aumento de exportaciones. Esta estrategia se sostiene sobre un equilibrio complejo: lograr un dólar más barato que, a su vez, no pierda su estatus como moneda de reserva internacional (Varoufakis, 2025).
Desde esta perspectiva la oleada arancelaria del Liberation Day presenta los aranceles como mecanismo de shock tanto para sacudir los mercados como para ejercer presión política y forzar negociaciones y ajustes en la política monetaria de otras economías. Esto se refleja en el nivel de generalidad de los aranceles impuestos para cada país, planteando dudas sobre el grado y procedimiento de evaluación económica ex-ante que se ha seguido para su establecimiento (Pallardó, 2025:3); por lo que el objetivo de generar el shock parece plausible.
En concreto, Trump busca reordenar la economía global debilitando el valor del dólar, pero sin que pierda su papel central como moneda de referencia mundial. Esto permitiría abaratar los préstamos a largo plazo en EE.UU. mediante tipos de interés más bajos. Como los mercados no pueden lograr esto por sí solos, debido a que muchos países intervienen para mantener sus monedas artificialmente débiles frente al dólar, es necesario que los bancos centrales de otros países dejen que sus monedas se aprecien (Varoufakis, 2025). Para forzarlos a hacerlo, recurre a medidas como los aranceles, que generan tensiones económicas y presionan a esos países a reaccionar de forma que favorezca sus objetivos. La depreciación que pretende conseguir haría que los productos estadounidenses fueran más baratos en el extrajero, lo que podría aumentar las exportaciones estadounidenses. Además, el encarecimiento de bienes extranjeros, podría fomentar el desvío de las importaciones hacia EE. UU.. Como parte de esta reacción también se espera que la intervención de los bancos centrales extranjeros consista en vender activos en sus balances que sostienen artificialmente el valor del dólar, puesto que estos mantienen amplias reservas en dicha moneda y financian deuda pública estadounidense (Varoufakis, 2025).
Los aranceles como shock cuadran con impulsar la renegociación de las condiciones comerciales bilaterales, y con ello su función no sería recaudatoria sino política. En Asia, por un lado, Trump podría exigir a algunos países la venta de activos denominados en dólares para generar una mayor depreciación del tipo de cambio estadounidense (Varoufakis, 2025). Por otro lado, para la Eurozona, Trump podría plantear en la negociación la relocalización de parte de la industria alemana en territorio estadounidense y la adquisición de armamento producido en Estados Unidos (Varoufakis, 2025). En esta línea va la exigencia a los países de la OTAN para que aumenten su gasto en defensa a un 5% del PIB. De este gasto una parte irá a la compra de armamento, producido en EEUU y el resto a armamento europeo con muchos componentes producidos en EEUU. Es decir, que la política de aumento de gasto en defensa es una política de aumento de demanda de producción norteamericana de armamento.
No obstante, estas estrategias enfrentan diversas limitaciones. En primer lugar, la depreciación del dólar podría no ser suficiente para compensar el impacto inflacionario de los aranceles sobre los precios internos. Y también la anticipación a la inflación podría desencadenar aumentos de tasas de interés en otros países, contrarrestando el efecto buscado, aunque a raíz del Liberation Day se haya producido la depreciación del dólar por la venta de activos en dólares (Hartley & Rebucci, 2025).
En segundo lugar, aunque se consiguieran las ganancias esperadas, a corto plazo dados los recortes de gasto social, resulta complicado amortiguar los efectos inflacionarios y redistributivos negativos sobre las clases medias. En tercer lugar, una caída del déficit comercial, si no es compensada con una entrada suficiente de inversión extranjera directa, podría debilitar los mercados financieros estadounidenses, afectando especialmente a Wall Street. Por último, en términos geopolíticos, otros actores como China y los BRICS podrían acelerar la creación de un sistema financiero internacional alternativo, debilitando aún más la posición del dólar como divisa dominante.
A pesar de estas limitaciones, una característica que diferencia la política comercial actual de la del primer mandato de Trump es la mayor complementariedad entre los aranceles y la política industrial (Elias, 2023:91). En esta línea se están movilizando cuantiosos recursos financieros en inteligencia artificial, semiconductores, energía, manufactura avanzada, defensa y logística a través de diversas órdenes ejecutivas. Un claro ejemplo sería el acuerdo comercial-industrial entre Estados Unidos y Arabia Saudí por un valor de 142.000 millones de dólares para suministrarles material de defensa (The White House, 2025a). En este caso, los aranceles propuestos por Trump forman parte de una estrategia de reindustrialización como parte fundamental de sus anunciadas medidas de política económica.
4. Conclusiones
Los aranceles de Trump pueden ser parte de la tendencia proteccionista de la política comercial del siglo XXI. En su caso, representan una aceleración abrupta de esta tendencia para cumplir sus objetivos de reindustrialización y reposicionamiento de la soberanía nacional estadounidense. En efecto, las medidas de Trump forman parte de la realidad actual de la política económica, cuyos impactos plantean distintas preguntas teniendo en cuenta las limitaciones reseñadas. El shock arancelario no solo ha acaparado la atención mediática internacional lo suficiente como para llevar al resto de países a posibles negociaciones. Este parece ser el punto de partida de cierta voluntad de activación de la política industrial estadounidense, con un carácter favorable al intervencionismo, sobre todo, en tecnologías avanzadas. Y, al mismo tiempo, la particularidad de este proteccionismo es su combinación con el liberalismo económico en términos de intervención pública agregada.
En este plano, se dibujan en el horizonte tres cuestiones principales. La primera es si este proteccionismo, que empieza como un shock político, puede ser el principio de un proteccionismo comercial selectivo, en forma de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), que juegue un papel central para el desarrollo económico como lo fue para países como, por ejemplo, Corea del Sur. En tal caso, para cumplir sus objetivos sería esperable una planificación integral para la política industrial, en la línea de los programas de inversión comentados; pero con un mayor detalle, alcance y variedad de instrumentos respecto de los actuales. En segundo lugar, ¿podrán los recursos movilizados hasta ahora generar, junto a las políticas arancelarias, el impulso necesario de la industria? Es decir, la capacidad necesaria para crear efectos arrastre y así reducir el déficit comercial, mantener el dólar como moneda de reserva y competir con el crecimiento económico de los países asiáticos. Por último, una cuestión más a considerar es si las posibles ganancias de esta reindustrialización, y de la protección comercial, derivarán en una reducción de la polarización laboral y la desigualdad, esto es: ¿terminarán por redistribuirse entre las clases medias estadounidenses, teniendo también en cuenta el impacto de las reformas institucionales emprendidas? ¿Tal redistribución se producirá sin acción estatal directa en este ámbito?
Sin duda, nos encontramos ante el momento que comentaba Keynes en 1933. Ese momento en el que las “esperanzas, temores y preocupaciones, junto con las de muchos o la mayoría de esta generación en todo el mundo, son diferentes de lo que eran” y “queda un largo camino para abandonar los hábitos mentales del mundo decimonónico de preguerra” (Keynes, 1933:I). En el mismo texto en el que el autor escribía estas líneas, se cuestionaba el libre comercio que se erigió como dogma del siglo XIX, dados los efectos de la división internacional del trabajo y las desigualdades urbanas creadas por este modelo. El mundo estaba cambiando hacia la “autonomía nacional” como garante de la seguridad, vislumbrando la política proteccionista como posibilidad. Porque el internacionalismo no consiguió evitar la guerra, pero el nacionalismo dogmático tampoco (Keynes, 1933:II). Esta perspectiva la recordaba también Skidelsky (2018), cuestionando la máxima según la cual, de forma atemporal y sin importar el contexto de aplicación, el libre comercio lleva a un cofre “lleno de oro”. La duda se cierne sobre la forma que tomará la política económica internacional en adelante, y si se dará en la combinación proteccionismo más liberalismo económico o de otra forma. En definitiva, tal y como resonaba en los escritos románticos: la historia no se repite, pero rima.
Bibliografía
Arslanalp, S., Eichengreen, B., & Simpson‑Bell, C. (2024). Dollar dominance in the international reserve system: An update [Blog]. International Monetary Fund. https://www.imf.org/es/Blogs/Articles/2024/06/11/dollar-dominance-in-the-international-reserve-system-an-update
Bouzas, R. (1982). La política económica del gobierno de Reagan (Bases para un desorden futuro). Comercio Exterior, 32(2), 152–163. http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/magazines/656/5/RCE5.pdf
Bureau of Economic Analysis. (2025). U.S. International Trade in Goods and Services, June 2025. https://www.bea.gov/data/intl-trade-investment/international-trade-goods-and-services
Del Castillo, G. (1987). El proteccionismo estadounidense en la era de Reagan. Comercio Exterior, 37(11), 887–895.
Dorn, D. & Hanson, G. H. (2013). The China syndrome: Local labor market effects of import competition in the United States. American Economic Review, 103(6), 2121–2168. https://doi.org/10.1257/aer.103.6.2121
Elias Moreno, F. (2021). Política económica en Estados Unidos en Política económica 2021 (7.ª ed.), Barac, M., & Rohr, M. (Coords.). Tirant lo Blanch.
Hartley, J., & Rebucci, A. (2025). Tariffs, the dollar, and equities: High‑frequency evidence from the Liberation Day announcement. VoxEU. https://cepr.org/voxeu/columns/tariffs-dollar-and-equities-high-frequency-evidence-liberation-day-announcement?utm_source=chatgpt.com
Heras‑Recuero, L., L’Hotellerie‑Fallois, P., & Párraga Rodríguez, S. (2019). La economía de Estados Unidos, diez años después de la crisis. Boletín Económico de ICE (Información Comercial Española), (3110), 7‑25.
Hidalgo Nuchera, A., & Legarda Zaragüeta, A. (2023). China y Estados Unidos : dos modelos de política industrial y un mismo objetivo. Revista Economía Industrial, (427). https://www.mintur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/427/HIDALGO%20Y%20LEGARDA.pdf
Keynes, J. M. (1933). National self-sufficiency. The Yale Review, 22(4), 755–769.
Luzuriaga, S. (2020). Política económica en EE. UU. en Política económica 2019 (J. A. Tomás Carpi & A. Sánchez Andrés, coords.), pp. 50-60. Valencia: Editorial Tirant lo Blanch.
Malthus, T. R. (1798). An Essay on the Principle of Population, as it Affects the Future Improvement of Society. With Remarks on the Speculations of Mr. Godwin, M. Condorcet, and Other Writers. London: J. Johnson.
— (1814). Observations on the effects of the corn laws, and of a rise or fall in the price of corn on the agriculture and general wealth of the country. London: J. Johnson and Co.
Palazuelos Manso, E. (2010). Estados Unidos, 1981–2008. Un modelo de crecimiento agotado. En M. E. Correa Vázquez & A. Palazuelos Manso (Coords.), Opacidad y hegemonía en la crisis global (pp. 93–120). Los Libros de la Catarata.
Pallardó López, V. J. (2025, abril). Informe de situación económica internacional (Informe Trimestral nº 12). Cátedra Valenciaport de Economía Portuaria. https://go.uv.es/porteconomy
Rodrik, D. (2011). The globalization paradox: Democracy and the future of the world economy. W. W. Norton & Company.
— (2017). Straight talk on trade: Ideas for a sane economy. Princeton University Press.
Roncaglia, A. (2019). La era de la disgregación: Historia del pensamiento económico contemporáneo (J. Pascual, Trad.). Prensas de la Universidad de Zaragoza. ISBN 978-84-17873-47-9.
Sapir, J. (2022). Le protectionnisme. París: Presses universitaires de France (colección Que sais‑je?).
Skidelsky, R. (2018). Proteccionismo para liberales [Artículo de opinión]. Project Syndicate. https://www.project-syndicate.org/commentary/protectionism-for-liberals-by-robert-skidelsky-2018-08/spanish
Streeck, W. (2020). Entre globalismo y democracia (M. González, Trad.). Madrid: Ediciones Katz.
The Heritage Foundation. (2023). Mandate for Leadership 2025: The Conservative Promise. The Heritage Foundation.
The White House. (2025). President Trump is remaking America into a manufacturing superpower. The White House. March 12. https://www.whitehouse.gov/articles/2025/03/president-trump-is-remaking-america-into-a-manufacturing-superpower/
— (2025a). Fact Sheet: President Donald J. Trump secures historic $600 billion investment commitment in Saudi Arabia. The White House. May 13. https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2025/05/fact-sheet-president-donald-j-trump-secures-historic-600-billion-investment-commitment-in-saudi-arabia/
United States Congress. (1988). Omnibus Trade and Competitiveness Act of 1988, Pub. L. No. 100‑418, 102 Stat. 1107. Recuperado de https://www.govinfo.gov/content/pkg/COMPS-10232/pdf/COMPS-10232.pdf
— (2025). H.R. 1: One Big Beautiful Bill Act. https://www.congress.gov/bill/119th-congress/house-bill/1
Varoufakis Y. (2025). Why Trump’s tariffs are a masterplan. UnHerd. https://unherd.com/2025/02/why-trumps-tariffs-are-a-masterplan/




