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Phelps, Edmund (2024): Mis viajes alrededor de la teoría económica. Deusto, p.232 (ISBN-13 : 978-8423437139)
(Por Antonio Sánchez Andrés, Departamento de Economía Aplicada -Política Económica-, Universitat de València)
Aunque el libro se editó hace un par de años, adquiere resonancia a la luz de la muerte en mayo de Edmund Phelps. El libro es una biografía intelectual del autor en la que recorre su vida a través de sus aportaciones a la Economía. El libro se organiza en 8 capítulos en los que cronológicamente va mostrando los diversos lugares donde trabajó, empezando por la RAND Corporation, pasando por la Fundación Cowles (Yale), haciendo estancias en el MIT y en la London School of Economics, hasta llegar a la Universidad de Pensilvania y acabar en la Universidad de Columbia. A este respecto, es destacable el conjunto de opiniones del autor sobre la calidad de estos centros. El largo trayecto por entidades académicas le permitió conocer y establecer relación directa con personajes académicos de renombre internacional como Koopmans, Tobin, Sen, Rawls, Nagel, Samuelson, Okun, Debreu, Balassa, Hicks, Harrod, Robinson, Hahn, Dasgupta o Meade entre otros. Se echan en falta comentarios más personales acerca de estos investigadores que ofrecería una visión más fresca sobre la elaboración de la Economía, de la que es muy difícil disponer.
Hacia mediados de los años 60, encontró unas fuentes de inspiración en el concepto de incertidumbre de Knight, en la perspectiva hayekiana de la depresión y en las rigideces a la baja de los salarios destacadas por Keynes, que, de hecho, marcarían el futuro de su vida de investigador. En esos momentos también estuvo en contacto con varias administraciones presidenciales norteamericanas, pero, finalmente, decidió orientarse plenamente hacia el mundo académico y dejar de lado el político y, también, el desarrollo de aspectos de política económica.
A partir de este trasfondo, Phelps va mostrando su amplio trabajo investigador y va poniendo de manifiesto su originalidad en remitirse a formas de coordinación entre los propios agentes económicos, sustentadas en información imperfecta, la existencia de incertidumbre o el uso de sus expectativas (no de tipo racional, las cuales criticó abiertamente). A la luz de su exposición, se pueden sintetizar sus aportaciones, en primer lugar, respecto a una fundamentación microeconómica del desempleo, a partir de las propuestas de Keynes. Esto le condujo a argumentar a favor de una reconsideración de la curva de Phillips.
En segundo lugar, y a través de su relación con Rawls, la reivindicación del trabajo como dimensión de la dignidad de las personas y, en este sentido, cuestionando la validez de una renta básica universal. No obstante, apostaba por el establecimiento de subsidios de empleo a trabajadores con salarios bajos. En tercer lugar, cuestiona el uso de la deuda pública como mecanismo de crecimiento y de salida de las crisis económicas.
Merece la pena comentar aparte las investigaciones de Phelps cuando se jubiló. A partir de ese momento, en lugar de matizar y ampliar las teorías que habían diseñado otras personas, trató de crear una teoría propia, que se presentó en su libro Una prosperidad inaudita. De este libro y de sus secuelas, Phelps mantiene una gran impresión, que se manifiesta extensamente en el libro que se está reseñando. Ahí concentró su atención en las innovaciones autóctonas, es decir las surgidas dentro de un país, teniendo como base la creatividad y la imaginación de las personas. Este enfoque contrasta con el que se había desarrollado hasta el momento, que orientaba las explicaciones hacia los descubrimientos, la aparición de pioneros (Schumpeter) o los resultados científicos (modelos de Spiethoff-Solow o de Aghion-Howitt). Como Phelps mira a los orígenes del capitalismo, deja a un lado las explicaciones que apuntan a las instituciones y se concentra en los valores de la gente, en particular, los favorecedores del cambio. Así pues, los factores culturales pasan a un primer plano. Por tanto, esta última línea de investigación constituye un cuarto tipo de aportaciones de Phelps: el cuestionamiento de la teoría de la innovación de Schumpeter (sobre la que se basa la teoría estándar de crecimiento económico).
En este caso, Phelps se encuentra muy condicionado por una visión individualista del cambio social y por una fascinación por los valores humanistas surgidos en el Renacimiento. Quizás esta visión para economías poco desarrolladas puede tener cierta validez, pero para sociedades industriales maduras, en las que la dinámica económica depende de las grandes empresas, sería más discutible.
Por este motivo, sus recomendaciones de política económica aparentan cierta falta de madurez. No obstante, sí abre la posibilidad al diseño de políticas económicas de nuevo cuño relacionadas con el estímulo de la integración de la gente en el puesto de trabajo o la promoción de la iniciativa individual.
Así pues, se trata de un libro interesante en el que se exponen y critican políticas económicas que se han llevado a cabo. Como los trabajos de Phelps son expuestos sin recurrir a modelizaciones o explicaciones abstractas, pueden ser de acceso fácil para los estudiantes. Por tanto, este libro puede ser utilizado para complementar explicaciones de políticas económicas coyunturales, así como otras relacionadas, especialmente, con crecimiento económico.




